260 testimonios y un patrón que nadie quiere enfrentar
Más de 260 periodistas y trabajadores de medios en Colombia denuncian un constante acoso sexual y laboral que se extiende por más de dos décadas. No son historias aisladas, sino una cultura de abuso respaldada por el silencio y la impunidad.
El poder detrás del abuso
Los agresores no son simples colegas; son jefes, directores y presentadores con influencia real sobre las carreras de sus víctimas. La dinámica es clara: halagos para abrir la puerta, luego presiones y avances no consentidos. Rechazar puede significar terminar con tu trabajo.
Una periodista contó: «Me dijo que podía ayudarme, pero que debía portarme bien». Otra habló de un beso forzado y acoso laboral posterior que la obligó a renunciar.
Medios y Estado bajo la lupa
El informe, liderado por periodistas reconocidas, revela que el 80% de los casos provienen de la televisión. A pesar de recientes despidos y más inspecciones del Ministerio de Trabajo, los cambios son superficiales. Las denuncias chocan contra una estructura que protege a los acosadores y minimiza los reclamos.
¿Qué pasa cuando el talento se pierde?
El daño va más allá de lo personal. Ansiedad, estrés y abandono del periodismo son parte del costo. La falta de canales efectivos y el miedo a represalias mantienen el problema escondido.
Este no es un tema pasajero ni una moda. Es una alerta sobre cómo funcionan realmente los medios colombianos y qué precio paga la sociedad cuando el abuso y la impunidad se convierten en norma.
¿Hasta cuándo seguiremos tolerando que el poder destruya carreras y silencie voces esenciales para la verdad?