Persecución a periodistas en Venezuela no cesa: la censura estructural en pleno
La persecución contra periodistas en Venezuela sigue firme
El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) alertó este domingo que los ataques y la censura contra periodistas en Venezuela no se detienen. Más del 80% modifican su forma de trabajar para evitar represalias. Algunos ni siquiera firman sus notas para salvar sus empleos o su integridad.
¿Qué está pasando realmente?
La violencia sobre el periodismo ya no se mide solo en agresiones físicas o detenciones. Hay un daño mayor y silencioso: la autocensura. Periodistas evitan cubrir temas críticos, no hacen preguntas incómodas y muchas historias nunca ven la luz. Esto es la censura estructural en acción, un mecanismo que limita el derecho a la información desde adentro.
Consecuencias que pocos quieren reconocer
- Detenciones arbitrarias y borrado forzado de material.
- Cierres de emisoras y bloqueo de medios digitales.
- Falta de acceso real a información pública.
- Vigilancia e intimidación constante contra periodistas y ciudadanos.
Además, el Colegio Nacional de Periodistas reportó 87 agresiones solo en cuatro meses, en un contexto político convulso marcado por el ataque estadounidense en Caracas y el Gobierno de Delcy Rodríguez.
¿Qué se viene si esta situación sigue?
Si no se eliminan estos mecanismos, la democracia venezolana seguirá debilitándose. La falta de prensa libre amenaza la transparencia, la seguridad jurídica y la rendición de cuentas. La agenda política dominante busca controlar toda narrativa, en detrimento de las instituciones y la sociedad.
La recuperación exige el fin inmediato de la persecución judicial, liberar a los periodistas presos, desbloquear medios y garantizar acceso efectivo a la información. Sin esto, la libertad de prensa seguirá siendo solo una palabra vacía en Venezuela.