El regreso silencioso del autoritarismo en Venezuela
¿Estamos realmente libres del autoritarismo venezolano?
Venezuela tiene una historia de liderazgo autoritario que no hemos superado. Aunque neguemos el fenómeno, el peso de esos gobiernos sigue latente y vuelve a mostrarse con claridad.
El pasado no es historia muerta
Marcos Pérez Jiménez, símbolo de represión y corrupción, huyó dejando muertos, torturados y una estela de violencia documentada. Su paso dejó huellas que, por años, el sistema político intentó controlar implementando inhabilitaciones legales. Sin embargo, la memoria colectiva olvida rápido.
Más reciente es el caso de Hugo Chávez, quien tras un intento fallido de golpe y magnicidio en 1992, fue sobreseído en juicio y luego elegido presidente en 1998. Su gobierno consolidó un modelo autoritario disfrazado de participación popular, y contó con el apoyo directo de regímenes extranjeros con agendas políticas contrarias a nuestra soberanía.
¿Qué está ocurriendo ahora?
Con elecciones próximas, los signos de autoritarismo civil vuelven a manifestarse. No es casualidad, sino la continuidad de un patrón político que prioriza el control absoluto sobre el respeto a las instituciones y el equilibrio de poderes.
Es urgente exigir la emergencia de partidos sólidos que impidan que un Solo Poder concentre excesos y que la democracia retome un camino transparente y saludable.
¿Estamos dispuestos a repetir la historia?
La pregunta clave es: ¿Queremos que esta advertencia sea una lección aprendida o un ciclo repetido? El futuro de Venezuela depende de que se actúe con firmeza para frenar la amenaza que no siempre llega con uniformes, pero siempre acaba igual.