El chavismo se desmorona desde adentro
Los sectores clave del chavismo están al borde de una ruptura. Las críticas internas a Delcy Rodríguez crecen y cuestionan la dirección política y económica del régimen.
¿Qué pasó?
El acercamiento al Fondo Monetario Internacional y la controvertida Ley de Amnistía detonaron conflictos públicos. Además, la inexplicable captura de Nicolás Maduro el 3 de enero evidenció una crisis de mando que un sector del oficialismo no quiere admitir.
¿Por qué esto es un punto de inflexión?
Diosdado Cabello, hasta ahora voz oficial, reconoce que la base chavista está dividida, temerosa de endeudarse y perdida ante cambios abruptos. Mario Silva, otro referente clave, denuncia el abandono del legado antiimperialista y ve borrado el proyecto original de Hugo Chávez.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana tampoco sale indemne. Medios alineados al oficialismo hablan de «parálisis decisoria» en el comando militar ante amenazas internas y externas, una falla que pone en jaque la imagen de estabilidad del régimen.
Un gobierno dividido y sin rumbo
La Ley de Amnistía, un tema que debía unificar, solo profundizó la confusión y destacó las contradicciones entre figuras como Delcy Rodríguez y Jorge Arreaza. Mientras uno anuncia su fin, otro asegura que sigue vigente. Esta falta de coordinación erosiona aún más la confianza institucional.
¿Qué sigue?
Expertos apuntan a que estas fracturas no son pasajeras, sino síntomas de un desgaste acumulado durante años, agravado tras las elecciones de 2024. La pérdida de control hegemónico y la necesidad de reinventar símbolos y discursos sugieren un chavismo en retroceso.
La pregunta que pocos se hacen es: ¿puede un régimen fracturado mantener el poder sin sacrificar aún más su legitimidad y capacidad institucional?