Epstein y D’Agostino: alianzas ocultas con el poder venezolano
Los documentos recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia de EE.UU. sacan a la luz una relación que va mucho más allá de lo criminal: Jeffrey Epstein mantenía un fuerte interés financiero en Venezuela, con el empresario Francisco D’Agostino como puente clave.
Las pruebas no son simples rumores. Correos electrónicos entre 2012 y 2013 detallan planes precisos para visitas, encuentros y operaciones millonarias vinculadas a bonos de Pdvsa y concesiones petroleras. Epstein no solo buscaba ganar dinero, también se vinculaba con figuras que controlaban el poder económico y político en Venezuela.
Un «tour» entre los poderosos y polémicos
En octubre de 2012, D’Agostino propuso a Epstein un recorrido por Venezuela para conectar con quienes realmente mueven las piezas.
- Alejandro Andrade, extesorero de Chávez y condenado por lavado en EE.UU.
- Alejandro Betancourt, poseedor de miles de millones en contratos estatales.
- Baldo Sansó, brazo fuerte de Pdvsa vinculado a Rafael Ramírez.
- Henry Ramos Allup, líder opositor y familiar de D’Agostino.
- Empresarios influyentes como Oswaldo Cisneros (Digitel) y otros pesos pesados del sector privado.
- Yuchi Cen, contacto del gobierno chino, demostrando el interés geopolítico detrás del negocio.
Negocios petroleros en la mira y el reloj político
Los archivos exponen un plan claro: en medio del empeoramiento político de Venezuela, Epstein apostaba a bonos de Pdvsa y buscaba facilitar inversiones extranjeras en petróleo. Un correo clave dice: «Chávez no tiene más que 100 días» y pregunta qué estrategia activar ante ese escenario, revelando cómo se explotaba el caos político como oportunidad de negocio.
Consecuencias y un futuro que se anuncia
A pesar de su historial criminal conocido desde 2008, Epstein mantuvo esta relación hasta poco antes de su muerte en 2019. Mientras, D’Agostino, atado a antiguos escándalos y sanciones internacionales, fue detenido en 2026 en Italia por cargos de tráfico de petróleo y fraude. Sin embargo, salió libre por fallas judiciales. ¿Qué implica esto para la lucha contra la corrupción y el crimen transnacional? La conexión entre poder, dinero sucio y falta de control institucional queda clara y plantea preguntas urgentes sobre la influencia real que siguen ejerciendo estos grupos detrás de escena.
¿Estamos viendo solo la punta del iceberg o esta red de complicidades seguirá operando sin limpieza efectiva?