El padre de Robert Redman muere sin justicia ni respuestas
Derek Redman, padre de Robert Redman, joven asesinado en las protestas de 2014 en Caracas, falleció a los 87 años sin que se haya identificado ni sancionado a los responsables.
Robert Redman recibió un disparo en la cabeza durante una manifestación en Chacao, el 12 de febrero de 2014. Ese día marcó el inicio de una ola de protestas llamada La Salida, que dejó 43 muertos en todo el país y una huella profunda en la crisis venezolana.
Una década de impunidad flagrante
A pesar de la gravedad del caso, la justicia nunca avanzó. En 2024, Derek Redman reconoció públicamente que nadie había sido detenido ni procesado por el asesinato de su hijo. La ausencia de sanciones legales confirma un patrón de impunidad que persiste en Venezuela.
En sus últimas intervenciones públicas, pidió una Ley de Amnistía y una verdadera reconciliación nacional para evitar que más venezolanos terminen como víctimas de la represión y presos sin causa justificada. Un llamado que plantea un dilema urgente: ¿cómo avanzar cuando la justicia es solo una promesa vacía?
El 12F y sus consecuencias
Robert fue testigo y víctima directa de la violencia estatal. Auxilió al estudiante Bassil Da Costa, la primera víctima mortal de esa jornada, y regresó a la calle a pesar de estar herido. Horas después, fue baleado por hombres sin identificar, señalados como funcionarios policiales, quienes operan bajo un manto de impunidad.
Robert Redman fue la tercera víctima fatal del día, que terminó con decenas de heridos y desató una crisis política y social profunda.
¿Qué se esconde tras esta impunidad?
El caso no solo es un recuerdo doloroso, sino una señal clara: en Venezuela, el Estado y sus instituciones siguen sin asumir responsabilidades. La falta de justicia no es casual, es parte de una estructura que perpetúa el miedo, la violencia y la falta de legalidad. Mientras no haya consecuencias, la crisis política evolucionará sin resoluciones ni avances reales.