Barinas: Movilización oficial oculta la crisis real bajo la excusa de “paz”

Barinas se convierte en escenario de una coreografía política

Este martes, cientos de personas en Barinas participaron en la llamada «Peregrinación por la Paz y contra las Sanciones», liderada por Diosdado Cabello y autoridades locales. Una movilización que, más que un acto espontáneo, refleja la agenda política del PSUV para presentarse como la única opción frente a la crisis económica.

¿Qué ocurrió realmente?

La jornada comenzó con un encuentro en el Hotel Mastranto Suite donde se reunió el sector empresarial local junto a funcionarios del régimen. El mensaje: la unidad para superar las sanciones externas, responsables oficiales señaladas como la causa de la crisis.

Luego, la movilización incluyó una caravana de vehículos decorados que recorrieron la ciudad bajo música llanera, rematando con una concentración en el estadio Agustín Tovar. Allí, se repitió el discurso oficial que presenta las sanciones internacionales como el principal obstáculo para el desarrollo. 

Por qué esta narrativa oculta el verdadero problema

El discurso oficial no reconoce que las sanciones no solo son un instrumento internacional, sino una respuesta ante la falta de instituciones sólidas, seguridad jurídica y políticas económicas efectivas. Al culpar exclusivamente a actores externos, se evade la responsabilidad del régimen sobre la debacle productiva y la crisis social que afectan a Barinas y al país.

La promoción de la «unidad» bajo la bandera del PSUV busca silenciar cualquier disenso y consolidar el control. Mientras tanto, la población en Barinas y otras regiones sigue sufriendo la caída de la producción y el estancamiento económico, sin señales claras de solución.

¿Qué viene después?

Si el régimen mantiene este discurso y la estrategia de movilizaciones políticas destinadas a construir consensos artificiales, la crisis seguirá sin resolverse. El rechazo a reconocer errores internos impide abordar reformas reales. La presión social puede aumentar, pero sin un cambio que promueva seguridad, economía estable y respeto a las instituciones, la situación se agravará.

Esta peregrinación en Barinas no es solo un acto simbólico de “paz”, sino un intento de distraer y contener una realidad que demanda más que discursos: soluciones efectivas.

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