EE.UU. prepara el terreno para dominar la «recuperación» en Venezuela
John Barrett, encargado de negocios de EE.UU. en Caracas, no se anda con formalismos: las empresas privadas estadounidenses y venezolanas están listas para liderar la supuesta “fase de recuperación” económica.
Después de reunirse con la Cámara Venezolano-Americana de Comercio (Venamcham), Barrett fue claro: su prioridad es un “entorno empresarial de alto nivel y preparado para la inversión”. Pero no dijo cómo ni dónde ni con qué reglas.
Lo que no cuentan sobre esta colaboración
- Barrett reconoce al sector privado, especialmente la inversión de EE.UU., como el motor principal para la “transformación” de Venezuela.
- El sector energético, ahora “abierto” a la inversión extranjera, es la pieza clave en esta operación.
- EE.UU. retoma su influencia tras años de ruptura diplomática, reemplazando a la misión cerrada desde hace siete años.
¿Por qué esto redefine el escenario en Venezuela?
El retorno de un actor extranjero con claros intereses económicos y políticos cambia la carta de juego. La recuperación no es solo economía; implica nuevas condiciones de soberanía, control de recursos y reglas invisibles que no se detallan.
Además, la reciente captura de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez como mandataria interina abren la puerta a una alianza estratégica con Washington en sectores sensibles como hidrocarburos y minería, que definirán el futuro del país.
Lo que viene: una recuperación condicionada
Los sectores privados están listos, sí, pero esta “fase” de recuperación puede significar sumisión a intereses estratégicos externos y concentración de poder en empresas vinculadas a Estados Unidos.
La pregunta queda abierta: ¿cuánto de esta “recuperación” será realmente para Venezuela y cuánto para reconfigurar el país bajo una agenda económica foránea?