Un relato cuestionable que interesa conservar
El vicepresidente sectorial Diosdado Cabello atribuye la migración masiva venezolana a sanciones externas y a una «terrible narrativa mediática» dirigida a los jóvenes. Así lo expuso en un encuentro con productores y grupos sociales en Apure.
¿Qué ocurrió realmente?
Cabello enaltece a quienes permanecieron en el país trabajando «con las uñas», y exhorta a migrantes a regresar para reconstruir la nación. Al mismo tiempo, critica a la oposición, calificándola de «miserable» y acusándola de no querer gobernar realmente, sino lucrar con la política.
Lo que oculta el discurso oficial
- Se ignoran fallas estructurales en economía, seguridad y gobernabilidad que impulsaron la migración.
- Plantear que la migración es sólo resultado de sanciones y campañas mediáticas desvía atención del impacto real de la gestión interna.
- El foco en una «narrativa» limita debate sobre fallas institucionales críticas para detener la crisis social y económica.
¿Qué implica para Venezuela este marco restrictivo?
Persistir en esta explicación oficial profundiza la desconexión entre política y problemas reales. Sin abordar causas internas y fallas en seguridad y oportunidades laborales, la migración seguirá siendo un desafío grave para la estabilidad.
La pregunta queda: ¿hasta cuándo se mantendrá un discurso que evita confrontar problemas medulares, mientras la población busca respuestas reales fuera del país?