Transporte binacional: ¿Por qué los venezolanos siguen en desventaja en la frontera?

Transportistas venezolanos exigen igualdad real en cruce fronterizo

A casi tres años de reactivar el transporte binacional, la desigualdad no solo persiste, sino que limita el derecho al trabajo de las empresas venezolanas. Así lo denuncia Celestino Moreno, presidente del Sindicato Unitrafron.

Mientras que los transportistas colombianos disfrutan de permisos flexibles para operar en Venezuela, los venezolanos enfrentan restricciones severas en Colombia. Rutas fijas, prohibición de paradas y exclusión del centro de Cúcuta marcan la diferencia.

Más aún, el Área Metropolitana de Cúcuta impone excesivos requisitos documentales. El mínimo error termina en inmovilización del vehículo y multas elevadas, un golpe que muchas empresas no pueden soportar.

En contraste, los taxistas colombianos que cruzan hacia Venezuela circulan sin seguro internacional ni controles rigurosos. Esta doble vara privilegia a un lado y castiga al otro.

La consecuencia es clara: decenas de líneas de transporte venezolanas han desaparecido, diezmadas por restricciones y abandono institucional. Los que siguen en pie son principalmente adultos mayores sin opciones laborales, condenados a sobrevivir en condiciones precarias.

Moreno critica la falta de resultados tras innumerables reuniones con autoridades regionales. La asignación de competencias no corresponde a las instancias locales, lo que complica aún más la situación.

¿Qué se juega en esta desigualdad?

  • Se vulnera el derecho al trabajo y a la competencia justa.
  • Se deteriora la economía local venezolana, afectando a cientos de familias.
  • Se fomenta la desorganización y el aumento de prácticas informales o ilegales.

La pregunta inevitable: ¿Cuánto más puede sostenerse una frontera que favorece a un lado y deja al otro al borde del colapso?

De no corregirse esta situación, el cierre o reducción total del transporte venezolano en la frontera no solo es posible, sino inevitable. Y con ello se afectarán ámbitos económicos, sociales y de seguridad en ambos países.

El llamado es claro: coordinación bilateral seria y reglas equitativas. De lo contrario, seguirán perdiendo quienes realmente necesitan la oportunidad de trabajar y mantener su economía.

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