Colombia sufre la mayor oleada guerrillera en décadas antes de elecciones

31 ataques guerrilleros en un solo fin de semana

En plena campaña presidencial, Colombia vivió la embestida armada más violenta en años. Un atentado con bomba en Cauca dejó 21 civiles muertos y decenas de heridos, la tragedia más grave en tres décadas.

¿Quién está detrás y qué busca?

El Gobierno señala a una disidencia de las FARC liderada por Iván Mordisco, el criminal más buscado que rechazó el acuerdo de paz de 2016 y financia su guerra con narcotráfico. Sus ataques coinciden con la presión militar tras fallidas negociaciones con el presidente Gustavo Petro.

Un atentado con impacto similar al terror de los años 2000

Expertos califican este ataque como el más letal contra civiles desde el devastador atentado de 2003 en el Club El Nogal en Bogotá, cuando murieron 36 personas. La destrucción y muerte observadas evocan los días más oscuros del conflicto armado colombiano.

La estrategia es clara: desestabilizar y controlar

Desde el viernes ocurrieron 31 ataques en al menos tres departamentos del suroeste, incluyendo explosiones y sabotajes a infraestructuras. Expertos alertan que la guerrilla busca «zozobra y desestabilización» para mantener control territorial y negociar menos presencia militar a cambio de bajar la intensidad del conflicto.

¿Por qué esto cambia todo?

La ofensiva revela la pérdida de control real del Gobierno sobre regiones clave, a pesar de discursos de paz. Los grupos armados ilegales doblaron sus filas en diez años y han escalado su acción justo antes de las elecciones del 31 de mayo, un claro riesgo para la seguridad y legalidad.

Lo que viene: un país al borde de la crisis electoral y de seguridad

El presidente Petro calificó a los atacantes como terroristas y ordenó reforzar la persecución, pero la estrategia oficial parece insuficiente ante un enemigo fortalecido. Los candidatos de derecha responsabilizan directamente al gobierno por permitir que la violencia crezca sin control.

¿Puede Colombia evitar repetir su historia si no se enfrentan con firmeza las raíces del problema? La respuesta condicionará no solo la campaña electoral, sino la estabilidad institucional del país en los próximos años.

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