Él siguió comiendo mientras todos huían: el momento que nadie esperaba en la Cena de Corresponsales

Un disparo saca a todos corriendo, pero él no se mueve.

Michael Glantz, agente de Creative Artists Agency (CAA), fue captado en video sentado, comiendo su ensalada como si nada sucediera durante el tiroteo en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.

Mientras cientos buscaban refugio, y el Servicio Secreto intervenía, Glantz permaneció inmóvil, terminando su burrata en medio de la alerta.

Esto no es un acto de calma, es una señal peligrosa.

Glantz defendió su actitud: «No sentí miedo, soy neoyorquino, estamos acostumbrados a la violencia urbana». Pero lo que no dijo es qué significa que alguien en un evento tan sensible decida ignorar un ataque real.

Su justificación: problemas de espalda y no querer arruinar su traje nuevo en el «sucio suelo». Argumentos que plantean un problema grave en el protocolo de seguridad y la cultura de evasión que permea incluso eventos de máximo nivel.

¿Y ahora qué?

Que un agente o asistente prefiera proteger un traje antes que responder a una amenaza armada en la Casa Blanca lo dice todo: la estructura de seguridad y el compromiso con la protección están en entredicho.

Además, el incidente mostró que incluso el Servicio Secreto sufrió bajas. Un agente fue herido pero salvó su vida gracias a un chaleco antibalas.

¿Cómo se permite que en un evento presidido por Donald Trump, cuyo equipo presume de fuerte seguridad, se repitan estas fallas? La calma de Glantz no es heroísmo, es un síntoma del descuido y falta de preparación.

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