Cumaná sin agua desde febrero: ¿quién dejó secar la capital estatal?

La crisis del agua en Cumaná no es casualidad

Desde el 22 de febrero de 2026, más de 400.000 habitantes de Cumaná sufren la peor sequía de agua potable en décadas. La capital del estado Sucre está a merced de un río Manzanares contaminado, cisternas insuficientes y soluciones extremas como el uso de agua de mar para necesidades básicas.

¿Qué pasó realmente?

La escasez de agua se agravó por el colapso de los sistemas públicos y la falta de inversión estructural. La península de Araya y la isla de Margarita padecen el mismo desastre. Mientras, la administración local y regional mantiene silencio o responde con parches insuficientes.

¿Por qué cambia todo?

Esta situación expone algo que el relato oficial intenta ocultar: la crisis no es pasajera ni natural. Es un fallo sistémico de una gestión incapaz de garantizar servicios básicos fundamentales. La población está obligada a sobrevivir con soluciones improvisadas y peligrosas.

¿Qué viene ahora?

Sin un plan realista y transparente, esta emergencia se extenderá por meses o años. La falta de agua impacta la salud, la economía y la estabilidad social. La pregunta es: ¿quién asumirá la responsabilidad y cómo se restablecerá la normalidad en una región tan vulnerable?

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