26 ataques en dos días: el país bajo asedio terrorista
En solo 48 horas, las disidencias de las FARC bajo el mando de alias Iván Mordisco han desatado una ola de violencia sin precedentes en Cauca y Valle del Cauca. Desde un atentado con buseta bomba cerca de una base militar estratégica en Cali, hasta explosiones, hostigamientos y ataques con drones que han dejado 13 muertos y decenas de heridos.
Una ofensiva calculada que desvela la fragilidad del Estado
Los ataques no son hechos aislados ni simples actos de violencia. Son parte de una ofensiva diseñada para controlar corredores del narcotráfico y desafiar la presencia estatal. El uso de explosivos en puntos claves como la vía Panamericana y la disruptiva acción contra el radar de control aéreo en El Tambo evidencian un nivel de organización y capacidad operativa que no puede ser subestimado.
¿Dónde estaba la inteligencia? Una falla que costó vidas y seguridad
El intento de neutralizar estas acciones mostró limitaciones claras. Expertos señalan un debilitamiento de las capacidades de inteligencia y defensa que confrontan una amenaza creciente. La repetición de ataques en los mismos corredores es un indicador claro de insuficiencias en la prevención y respuesta estatal.
Las consecuencias para Colombia y lo que viene
- El Cauca permanece incomunicado y la economía regional se ve golpeada por actos de sabotaje.
- El Estado enfrenta el reto de romper redes criminales con impactos directos en la seguridad y estabilidad institucional.
- Sin una respuesta urgente y sostenida, esta ofensiva puede extenderse, exacerbando la crisis en varias regiones.
La exigencia de acciones contundentes es clara. La escalada terrorista actual no solo trastoca el orden público, también pone en jaque la integridad de las instituciones y la vida de los colombianos. Ignorar esta realidad es abrir la puerta a un retroceso que el país no puede permitirse.