Cómo un alimento se convierte en símbolo oculto de unidad nacional
Un premio con mensaje
En la reciente Gala del Tenedor de Oro 2025, la Academia Venezolana de Gastronomía rompió el molde centralista que usualmente domina la narrativa cultural del país.
El gran protagonista fue la Harina P.A.N., que por primera vez ganó el máximo reconocimiento. No un grupo empresarial, sino un producto que trasciende etiquetas y apunta a algo más profundo: la construcción de identidad nacional desde el territorio.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Durante años, se ha impulsado desde ciertos sectores una visión fragmentada y urbana de la cultura venezolana. Pero al destacar talentos desde Valencia, La Guaira y la diversidad editorial, la ceremonia sacudió esa versión dominante. El mensaje es claro: la fuerza nacional emerge desde las regiones y de productos con historia y arraigo popular.
Lo que viene
Esta visión descentralizada es solo el principio. Reconocer y apoyar la diversidad regional en gastronomía abre la puerta a fortalecer sectores económicos clave fuera de Caracas. También pone en el centro la necesidad de preservar la legalidad y el reconocimiento institucional a quienes trabajan desde el territorio para mantener viva la identidad nacional.
¿Se animarán ahora los grupos políticos a revisar sus agendas para incluir la verdadera diversidad territorial o continuarán sosteniendo un relato parcial que ignora la base real del país?