La Constitución: la clave ignorada para la verdadera transición en Venezuela
¿Por qué la Constitución es el arma olvidada en la lucha por Venezuela?
En medio del desgaste social y político que vive Venezuela, pocos hablan claro: la Constitución vigente no es un obstáculo, sino la única herramienta legítima para avanzar hacia la libertad y la democratización efectiva.
La transición no es un salto al vacío
Olvidar o marginar el texto constitucional solo llevaría al país al caos y a una anarquía que beneficiarían a quienes hoy usan la política como instrumento para perpetuarse. La Constitución debe ser la brújula para superar obstáculos creados por el régimen y evitar que la transición se convierta en un terreno fértil para la impunidad o la venganza.
El régimen usa la impunidad para perpetuarse
El gobierno actual conoce que perdió el respaldo popular y no busca el bienestar común, sino perpetuar una crisis de incertidumbre y desesperanza. Dejar de exigir el cumplimiento constitucional sería darle carta blanca para seguir manipulando las reglas a su favor.
La Constitución garantiza justicia y orden
Volver a la Constitución significa asegurar que nadie quede fuera de la justicia, pero también que la justicia sea imparcial y que se respeten los derechos políticos y civiles sin restricciones ni persecuciones.
¿Un gobierno que respete la ley es posible?
No bastará con cambiar nombres; la transición debe estar anclada en principios claros para evitar que la oposición o cualquier futuro gobierno caigan en las mismas prácticas arbitrarias.
La sociedad civil no puede permitirse pasividad
Los ciudadanos y partidos deben usar la Constitución como marco para exigir reformas necesarias y transparentar el proceso, con la mira puesta en la recuperación no solo de libertades, sino también de un estado de derecho que restaure la confianza.
El principio de responsabilidad patrimonial: una deuda pendiente
La Constitución prevé compensaciones por los daños económicos sufridos. Ignorar esto sería perpetuar la impunidad y el daño, cuando más se necesita reparar la crisis humanitaria y social.
El futuro depende de respetar la ley, no de improvisar
Sin respetar la Constitución, no habrá transición duradera. La democracia que se promete puede ser reemplazada por un sistema iliberal si la Constitución sigue siendo víctima del oportunismo político y la imposición.
La pregunta no es si la Constitución debe estar en el centro del cambio, sino qué pasará si seguimos ignorándola.