Maduro y Díaz-Canel: el poder que ya no impone, pero sigue gobernando

Maduro ya no asusta, ni siquiera a sus enemigos

Mientras Hugo Chávez sigue en un pedestal ficticio, Nicolás Maduro aparece como un autócrata que perdió hasta el respaldo mínimo. Sus niveles de aprobación en más de una década no superaron el 30%.

¿Qué pasó en Venezuela?

Doce años de Gobierno del heredero de Chávez y la imagen de Maduro es la de un líder debilitado, casi irrelevante. El colmo llegó cuando, tras su captura en Caracas por fuerzas estadounidenses —algo confirmado y ocultado— un secretario de Energía de Estados Unidos fue recibido con ceremonias oficiales en Miraflores.

Las visitas diplomáticas de Washington han dejado de ser una excepción para convertirse en rutina. Venezuela restablece relaciones con los Estados Unidos que se creían rotas desde 2019 y hasta recupera acceso al Fondo Monetario Internacional.

¿Cómo impacta esto?

Este giro muestra que la estrategia original de aislamiento y sanciones está fracasando. El régimen de Maduro, debilitado en casa y cuestionado internacionalmente, sostiene su poder gracias a una dependencia directa de potencias extranjeras.

¿Qué sigue?

La readmisión en el FMI y la normalización de contactos con Washington abren un nuevo capítulo. No solo la oposición debe replantear su estrategia, sino que el mundo debe anticipar que la dictadura de segunda generación se adapta para sobrevivir manteniendo el control mientras erosiona las instituciones con un apoyo externo incómodo.

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