El cambio radical que está redefiniendo el poder global hoy
Un mundo en ruptura: la promesa rota de los años 90
En los años 90, el neoliberalismo parecía consolidar un futuro sin alternativas: un Estado liberal y un capitalismo hegemónico bajo el mando de un solo imperio. Era el fin de la historia, o eso nos dijeron.
La realidad fue otra: se impuso la subordinación y explotación brutal. Los países periféricos quedaron atrapados como proveedores baratos de materias primas, vigilados por Estados que solo protegían intereses corporativos extranjeros.
La insurgencia que desafió el orden mundial
Pero la historia no terminó allí. En Venezuela, el levantamiento social de 1989 y la rebelión militar de 1992 encendieron una chispa que inspiró un cambio regional. A partir de 1998, con la Revolución Bolivariana, volvió la esperanza en la justicia social.
Una ola de gobiernos progresistas y un marxismo renovado sacudieron América Latina. No sin sacrificios: terrorismo de Estado, bloqueos económicos y hasta intervenciones militares externas marcaron esta larga resistencia.
La crisis actual: ¿Quién está realmente detrás del caos?
Ahora, frente a la turbulencia global que parece desatar una figura controvertida, hay que mirar más allá. No es solo un hombre ni un gobierno: es la burguesía mundial desmantelando viejas formas y mostrando su cara más cruda y peligrosa.
El orden internacional basado en libre comercio y leyes ha sido una construcción frágil, una «relación idílica» que se está deshaciendo. En su lugar, emergen intereses sin escrúpulos, cálculo frío y una atmósfera de incertidumbre total.
La urgencia de una estrategia nueva
Este es un punto crítico para replantear la acción política con pragmatismo y ética social. Entre el caos, preservar un Estado democrático y social se vuelve indispensable.
Recordar las palabras de Chávez cobra sentido: «Si tengo que reunirme con el diablo, lo haré. Si la reunión es en el infierno, hasta allá iré». Se trata de negociar en escenarios complejos para defender lo esencial.
Lo que viene
Esta época convulsa no es solo un capítulo más; es una redefinición profunda del poder global y las luchas sociales. Entender quién mueve las piezas es clave para cualquier proyecto de futuro.