El legado olvidado de Emparan que el poder actual quiere borrar

216 años y la misma pelea: ¿Quién manda realmente?

El 19 de abril de 1810 marcó un antes y después para Venezuela. Vicente Emparan, funcionario de la Corona, entendió que su autoridad dependía del pueblo y decidió renunciar tras un contundente rechazo popular.

Sin embargo, hoy el panorama es otro. Mientras Emparan cedió ante la voluntad ciudadana, la casta gobernante actual evade cualquier mecanismo que permita medir su legitimidad real. ¿Por qué? Porque saben que perderían.

¿Qué significa esto para Venezuela hoy?

  • El poder se afianza en la permanencia indefinida, no en la consulta auténtica.
  • Se diluyen decisiones clave, como la liberación de presos políticos, para ganar tiempo sin resolver la crisis.
  • Se fabrica confusión: recuperan discursos legales inexistentes para evitar elecciones presidenciales.
  • Se promueve la excusa de «elecciones perfectas» para justificar retrasos eternos.

Esta estrategia no solo prolonga la degradación institucional, sino que ignora la lección fundamental de 1810: la soberanía es del pueblo, no de quienes ocupan cargos por acción o imposición.

¿Qué viene ahora?

No hay margen para más dilaciones. La única salida legítima es fijar ya una fecha para elecciones presidenciales. La paciencia de la sociedad y la presión internacional están en juego, pero más importante aún, está en juego la recuperación del principio de autoridad basada en la voluntad popular.

El recuerdo de Emparan no es nostalgia: es un llamado urgente para cortar con la usurpación disfrazada y restaurar el poder donde siempre debió estar: en las manos de los venezolanos.

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