Delcy Rodríguez: ¿Poder ilegítimo impuesto y blindado?

Delcy Rodríguez ejerce un poder sin legitimidad alguna

La realidad es clara: Delcy no representa la voluntad popular. Su llegada a la presidencia interina es producto de un fraude electoral el 28 de julio de 2024 y de un golpe de Estado sostenido por la fuerza militar y cuestionadas instituciones.

Un gobierno de facto que atropella la soberanía

La legitimidad política no es una formalidad. Según la ciencia política, el poder surge del consentimiento popular, un principio constitucional que este régimen ignora. La Constitución venezolana establece que el pueblo detenta el poder originario, que incluye la facultad de elegir a sus autoridades mediante voto directo. Sin embargo, el actual gobierno interpone mecanismos ilegales para usurpar ese derecho fundamental.

¿Por qué esto cambia el escenario político?

El reconocimiento internacional no otorga legitimidad real. Que figuras como Donald Trump reconozcan a Delcy no cambia que su poder se funda en la imposición y la manipulación. El mismo discurso antiimperialista se vuelve irreconocible cuando ese respaldo extranjero legitima un régimen que arruina al país y calla al ejército frente al pueblo.

Qué viene si no se recupera la democracia

Sin elecciones libres, con un Consejo Nacional Electoral parcial y sin observación internacional justa, la crisis empeorará. La inseguridad jurídica aleja inversiones y profundiza la pobreza. Solo un poder con base en la voluntad popular podrá ofrecer estabilidad real y restaurar el Estado de derecho.

¿Cuál es el futuro para Venezuela? El fin de la usurpación y la recuperación de la soberanía a través de procesos democráticos claros y legítimos.

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