Táchira desafía las sanciones: acuerdo que nadie quiere contar
Movilización inédita en Táchira contra sanciones económicas
Este domingo, una alianza inesperada surgió en Táchira. Sectores económicos y sociales firmaron un Acuerdo de Convivencia y Paz, un llamado claro a levantar las sanciones que asfixian al país.
Qué pasó realmente
En Asogata, bajo la mirada del gobernador Freddy Bernal y el vicepresidente para la Seguridad Ciudadana y la Paz, Diosdado Cabello, diversos actores como banqueros, empresarios, ganaderos, médicos y universitarios pusieron sobre la mesa el verdadero costo de las sanciones.
José María Nogueroles, del sector bancario, fue contundente: aunque las sanciones apuntan al sector público, sus efectos colaterales golpean también a la banca privada, limitando la disponibilidad de recursos y restringiendo el crédito.
Gregorio Benítez, de la Cámara de Comercio de Ureña, denunció el impacto social: la migración masiva que desgarra familias y erosiona el tejido productivo, un daño que pocos quieren reconocer.
Nayibeth Niño, representante ganadera, explicó la retracción extrema del sector: lo que antes tomaba 4 años financiar, ahora requiere 12, condensando años de estancamiento y pérdida de oportunidades.
El giro que no quieren amplificar
Bernal subrayó que Táchira logró elevar su comercio con Colombia a 1.175 millones de dólares, un 36% del total impulsado por la región. Sin embargo, advirtió: sin quitar las sanciones y convertir la frontera en una Zona Económica Especial, se mantendrá el freno para 30 millones de consumidores venezolanos y 50 millones colombianos.
Este acuerdo desnuda la realidad ignorada: las sanciones no solo detienen inversiones, sino que fracturan la economía regional y nacional, amplificando la crisis migratoria y debilitan instituciones clave.
¿Qué sigue?
Este movimiento es un aviso claro. La presión desde dentro sube y Crecen las señales de exigir cambios reales en las políticas exteriores impuestas. Si no hay respuestas tangibles, la fuga de talento, el estancamiento económico y la fractura social serán irreversibles.
En Táchira dejaron claro: no buscan dádivas, sino oportunidades reales para levantar un país que todos cargan con esfuerzo, pero que las sanciones insisten en bloquear.