EE.UU. afloja sanciones a bancos venezolanos: ¿el fin del colapso económico?

EE.UU. relaja sanciones contra bancos estatales venezolanos

La Administración estadounidense ha levantado parcialmente las sanciones impuestas en 2017 al Banco Central de Venezuela (BCV) y otras entidades financieras estatales, abriendo una ventana inédita en casi una década de aislamiento financiero.

¿Por qué esto cambia las reglas del juego?

La medida, inscrita en la licencia general número 57 de la OFAC, permite al BCV y a la banca pública acceder al sistema financiero internacional y realizar transferencias bajo el sistema Swift, un golpe directo a la exclusión que mantenía a Venezuela fuera del circuito monetario global.

Esto podría frenar la devaluación del bolívar, que en lo que va de año se ha desplomado un 36,4%, y mitigar la inflación que supera el 70% trimestral, una cifra que aviva el riesgo de una nueva hiperinflación.

¿Qué viene ahora? Oportunidades y límites

  • El BCV podrá inyectar dólares al mercado y abrir cuentas en el exterior, facilitando operaciones financieras y quizá el acceso a créditos internacionales.
  • Empresas estadounidenses quedan autorizadas a cerrar contratos con el gobierno venezolano, allanando el camino a nuevas inversiones.
  • Pero la seguridad jurídica y la estabilidad política siguen siendo puntos pendientes para atraer capital real.
  • Las sanciones contra PDVSA y empresas vinculadas a aliados como Rusia, Irán o Cuba permanecen intactas, consolidando un cerco selectivo que expulsa competidores geopolíticos y refuerza la influencia estadounidense.

¿Es un cambio de régimen económico o solo un parche temporal?

Los expertos advierten que la medida es solo un primer paso. Sin independencia real del BCV y sin reformas institucionales profundas, el país seguirá vulnerable.

Además, el acceso a fondos congelados en organismos multilaterales como el FMI aún está condicionado a alineamientos políticos y controles externos, no a un cambio genuino en la gestión venezolana.

Mientras se normalizan operaciones financieras, el control sobre reservas en oro y recursos exteriores podría ser gestionado en coordinación con EE.UU., manteniendo palancas de influencia fuertes.

¿Qué no están contando?

Esta relajación no elimina las sanciones ni cambia la compleja disputa geopolítica subyacente. Lo que sí deja claro es que la Casa Blanca apuesta por un control estricto de la economía venezolana a través de su intermediación financiera, relegando opciones para actores tradicionales del chavismo y condicionando cualquier avance económico a un cambio político y estructural.

La crisis venezolana no concluye con abrir las válvulas del dinero sino con la transformación institucional y la recuperación del Estado de derecho, condiciones que seguirán siendo escrutadas desde Washington antes de cualquier flexibilización definitiva.

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