Venezuela atrapada en el extractivismo: ¿Qué pasa si no hay cambio real?
El elefante en la habitación: Venezuela sigue atrapada en su dependencia petrolera
El modelo económico venezolano, anclado en hidrocarburos y minería, no solo frena el desarrollo, sino que destruye el equilibrio social y natural. Esto va más allá de cuentas o discursos: es una cuestión de supervivencia real.
¿Qué ocurrió?
El padre Néstor Briceño, experto en Teología y voz crítica en Radio Fe y Alegría, advierte sobre el avance de reformas legales que agravan un modelo extractivo devastador. La prioridad no es el ser humano, sino el lucro a corto plazo, ignorando las consecuencias en comunidades y ecosistemas —especialmente en el Arco Minero, donde los indígenas son desplazados y vulnerados.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Es la hora de cuestionar el consenso impuesto: la ilusión de que la riqueza vendrá solo de explotar petróleo y minerales. Esta visión corta y miseria encierra al país en un callejón sin salida, profundizando pobreza y deterioro ambiental. Mientras tanto, las víctimas reales —la gente y su entorno— permanecen invisibles.
¿Qué podría venir después?
Sin un giro hacia un modelo pluriproductivo —que compita con hidrocarburos y priorice sectores como el turismo— Venezuela seguirá condenada a la decadencia. El salto requiere no solo reformas económicas, sino educación y responsabilidad: que cada venezolano entienda cómo su entorno afecta su futuro.
El cambio no es opcional. O se impulsa un proyecto país con visión integral o la crisis social y ambiental se profundizará. La pregunta queda en el aire: ¿estamos preparados para romper una lógica que ya no funciona o seguiremos pagando un precio demasiado alto?