Ley de Amnistía: La farsa del gobierno para controlar presos políticos
La Ley de Amnistía llegó como un show, no como solución real
Más de dos meses después de su aprobación, la Ley de Amnistía sigue siendo una herramienta controlada por la discrecionalidad política del régimen, no un mecanismo de justicia real.
Un caso que expone la verdad: el periodista Carlos Julio Rojas
Rojas, acusado formalmente de terrorismo y otros cargos graves, salió de prisión el 14 de enero. Desde entonces, ha solicitado amnistía sin éxito. Los tribunales le responden que esperan “órdenes de arriba” para decidir su caso. ¿Una ley que libera o una excusa para mantener presos?
La aplicación selectiva revela el patrón de manipulación
Un análisis crudo: algunos como Biaggio Pilieri o Roland Carreño reciben la amnistía. Otros, con cargos similares, son excluidos sin explicación. No hay criterio claro, solo una decisión política que perpetúa la arbitrariedad.
Una ley que no desarma el aparato represivo
Martha Tineo, abogada y defensora, confirma lo que muchos sospechaban: esta ley es más un mensaje político que un cambio real. No desmantela mecanismos represivos, solo cosmetiza la crisis de derechos humanos en el país.
¿Qué sigue? Más presos políticos y un sistema sin voluntad para avanzar
Según registros independientes, a medida que liberan unos presos, surgen nuevos casos ocultos. La realidad es que la cifra no baja porque el poder no quiere bajar. La Ley de Amnistía solo enmascara un problema estructural que el gobierno niega resolver.
Lo que no te están contando
Este tema va más allá de un proceso legal: es una decisión política que impacta directamente la seguridad jurídica, la legitimidad de las instituciones y la estabilidad del país. No se trata de buenas intenciones, sino de decidir entre un cambio real o mantener un problema que divide y debilita.