Venezuela proyecta un crecimiento económico sorprendente para 2026
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anticipa un aumento del 7,4% en el PIB total para 2026, liderado por un incremento del 11,5% en la producción petrolera y un crecimiento no petrolero del 6,9%. Mientras tanto, la inflación seguirá siendo alta, cerrando en 271,6%.
¿Qué cambió realmente tras la captura de Maduro?
La captura de Nicolás Maduro en enero marcó un giro inesperado. El PNUD identifica ese evento como un punto de inflexión clave para la economía venezolana, que se redefine bajo nuevas condiciones políticas e institucionales.
La reapertura de relaciones con Estados Unidos y la creación de una alianza energética a largo plazo han impulsado la flexibilización de sanciones sobre petróleo, oro y finanzas públicas. Esto permitió reactivar la exportación petrolera y asegurar insumos esenciales para la industria.
Además, reformas regulatorias como la nueva Ley de Hidrocarburos han cambiado las reglas del juego, facilitando un mayor ingreso de inversión extranjera y privada, que antes estaba prácticamente bloqueada. Sin embargo, este nuevo esquema establece controles internacionales sobre los ingresos, limitando la disponibilidad inmediata de divisas y restringiendo la expansión del gasto público.
Lo que importa y lo que no se dice
- El crecimiento económico robusto tras años de crisis no implica aún estabilidad financiera ni social.
- El control internacional de las divisas limita la maniobra presupuestaria del Estado, un cambio radical respecto al pasado.
- Este nuevo modelo economico representa un giro institucional profundo que redefine las reglas políticas, económicas y financieras del país.
¿Qué viene después?
Con un crecimiento sostenido y una nueva forma de manejar las exportaciones, Venezuela entra en una etapa donde la estabilidad dependerá de la supervisión externa y la apertura a actores internacionales. Esto limitará la capacidad de gasto y podría suponer un ajuste en el modelo populista tradicional.
La pregunta ahora es: ¿podrán las autoridades nacionales manejar estas restricciones sin perder control político o la economía quedará atada a condiciones externas por largo tiempo?