El relato que expone una verdad ignorada
Carlos Molina no olvida ni un segundo de los 18 meses que pasó tras las rejas. Arrestado en agosto de 2024, su detención no fue un error, sino parte de un plan para silenciar a la oposición.
¿Qué pasó?
Molina fue detenido justo después de una protesta pacífica en Valencia, donde se presentaron pruebas electorales que cuestionaban el resultado oficial. Lo interceptaron, esposaron y trasladaron con el rostro cubierto bajo órdenes directas del poder central.
Desde entonces, lo sometieron a un calvario: incomunicación, traslados secretos, celdas oscuras sin luz solar, agua y comida limitadas, hacinamiento y amenazas. Lo acusaron de terrorismo e incitación al odio sin presencia adecuada de defensa.
Esto cambia el tablero
El caso de Molina no es aislado. Revela un sistema carcelario que se usa como herramienta política para castigar y desmantelar cualquier oposición. Las condiciones en «Zona 7» y Tocorón muestran un desprecio total por el debido proceso y la dignidad humana.
¿Y ahora qué?
Molina salió en enero, pero alerta sobre cientos aún detenidos en las mismas condiciones. La supuesta «ley de amnistía» aparece como un anuncio, pero la realidad es que queda mucho por hacer para evitar que esto siga ocurriendo. ¿Cuántos más deben pasar por este infierno antes de que se termine de exponer esta agenda política que destruye instituciones y derechos básicos?