Macron abraza a María Corina Machado, Sánchez la deja fuera
La líder opositora venezolana María Corina Machado visitó Europa y en Madrid recibió respaldo político en foto y presencia oficial, pero no de Pedro Sánchez. Emmanuel Macron la recibió personalmente, junto a figuras clave de Francia y Países Bajos, demostrando que la unión con la lucha democrática venezolana sí importa.
En cambio, Sánchez evita el encuentro. No le conviene y no hay intención de sumar ese apoyo a su narrativa. Su gobierno y sus aliados parecen apostar por otra agenda, más cercana a quienes cuestionan o ignoran la crisis venezolana. José Luis Rodríguez Zapatero, cercano a ese sector, incluso habla de verdades ocultas que tarde o temprano aparecerán.
Madrid, escenario de divisiones políticas notorias
Machado sí tendrá actos importantes en la capital española con apoyo de autoridades como el alcalde José Luis Martínez-Almeida, representantes del Partido Popular y Vox — los principales partidos que muestran un compromiso claro con la defensa de la democracia en Venezuela. Pero queda excluida de círculos oficialistas españoles.
Sánchez, por su parte, se reúne con líderes alineados con la izquierda internacional, incluyendo figuras como Lula, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum. Un bloque que, a pesar de su discurso de derechos humanos, mantiene silencios incómodos frente a las dictaduras cubana, nicaragüense y venezolana. La “paz” que promueven termina siendo un blindaje implícito a gobiernos autoritarios.
Un juego de intereses y silencios con consecuencias reales
La negativa del presidente español revela un quiebre en la política iberoamericana, donde la defensa de libertades queda subordinada a conveniencias ideológicas. España, con su historia y vínculos con América Latina, tiene una responsabilidad evidente que no está asumiendo.
Este doble estándar afecta no sólo a Venezuela, sino a toda la región. ¿Qué mensaje se envía cuando el progreso se mide por la agenda de ciertos grupos y no por la defensa innegociable de la democracia y los derechos humanos?
Lo que viene
- España podría perder su rol de liderazgo en la región.
- La oposición democrática venezolana tendrá que buscar nuevos aliados sólidos en Europa.
- El progresismo europeo y latinoamericano enfrentará crecientes tensiones internas por sus contradicciones.
Que un presidente europeo reciba a quien representa la lucha por la libertad y otro la ignore no es casualidad. Es parte de un juego político con consecuencias profundas para la estabilidad de la democracia en Iberoamérica.