96% de “amnistiados” ya estaban libres con medidas: ¿Para qué entonces la ley?
La gran verdad que oculta la Ley de Amnistía
Jorge Arreaza, presidente de la Comisión Especial que supervisa la Ley de Amnistía, reveló un dato que no encaja con la narrativa oficial: el 96,1% de los amnistiados no estaban presos, sino en libertad condicionada.
¿Qué pasó?
Arreaza aclaró que de las 14.368 solicitudes recibidas, 11.772 fueron válidas, y solo 314 personas estaban detenidas por razones políticas bajo esta ley. La mayoría, más de 8 mil, estaban en procesos judiciales desde años atrás, pero cumpliendo medidas cautelares fuera de la cárcel.
Por qué esto cambia el escenario
La cifra desmantela el argumento de que la ley busca liberar a miles de presos políticos. En realidad, parece un mecanismo que valida procesos judiciales abiertos de larga data sin alterar el status quo carcelario real. Esto pone en evidencia fallas estructurales del sistema judicial, que no se están abordando de fondo.
Qué viene después
La verdadera reforma debería ir más allá de amnistías simbólicas. Se requiere una revisión completa del sistema de justicia para terminar con procesos eternos y la instrumentalización política de tribunales. Sin esto, el ciclo de acusaciones y perdones continuará, dañando la estabilidad política y la confianza institucional.