Desaparece la ‘Ciudad Tablita’: ¿qué revela esta demolición en la UCV?

La demolición que cambia el alma de la UCV

Una construcción que nunca debió estar ahí está siendo removida. En el corazón de la Universidad Central de Venezuela, un anexo conocido como «Ciudad Tablita» está siendo demolido para devolver espacios, tránsito y la esencia original del campus.

¿Qué es realmente «Ciudad Tablita» y por qué esta demolición importa?

Este conjunto improvisado de oficinas une dos facultades, pero nunca formó parte del diseño del famoso arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Su retiro busca restaurar el paso fluido entre la Facultad de Humanidades y Educación y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, al tiempo que se rescata un mural emblemático del artista Víctor Valera, oculto por esta estructura.

Remover para revelar: pasos clave en la restauración

  • Desmontaje de 16 puertas y rejas.
  • Retiro de muebles empotrados, tarimas y alfombras.
  • Demolición de 256 m2 de techo y tabiques de drywall.
  • Sellado y pintura de losas, reparación de bloques calados y limpieza profunda.
  • Instalación de nueva iluminación LED y reparación de barandas y columnas.

Incluso espacios usados por el centro de estudiantes y la mapoteca fueron derribados para ser reubicados en áreas adecuadas.

Un nombre con historia

«Ciudad Tablita» evoca una historia urbana de Caracas: un recordatorio de las viviendas precarias que, en 1953, dieron paso a proyectos habitacionales dignos diseñados por Villanueva. Lo que antes fue un símbolo de improvisación y necesidad, hoy se retira para honrar ese legado original y la identidad arquitectónica.

No es el único cambio: una serie de renovaciones patrimoniales

Esta acción sigue a la demolición reciente de otras estructuras improvisadas en la UCV, construidas sin planeación y lejos del prestigioso diseño original. Con estos avances, la Ciudad Universitaria, Patrimonio Mundial, refuerza su compromiso con la rehabilitación y protección de su valor histórico y cultural.

¿Qué sigue para la UCV?

Estos movimientos no solo liberan espacios físicos, sino que también reavivan una conciencia patrimonial clave para la universidad y la ciudad. La pregunta ahora es: ¿qué nuevos cambios vendrán para mantener viva la esencia de este emblemático lugar?

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