Chevron impulsa crudo venezolano: 15% de su refinado en EEUU en 2026
Chevron apuesta fuerte por el crudo venezolano en EE.UU.
Chequemos los hechos: la petrolera estadounidense Chevron ya refina el doble de crudo venezolano que antes y proyecta que ese petróleo representará el 15% de su producción total en Estados Unidos. Esto, tras la flexibilización de sanciones y el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela.
Lo que ocurrió
El lunes 13 de abril se firmó en Caracas un acuerdo que permitirá a Chevron expandir operaciones petroleras y aumentar privilegios en campos clave como Ayacucho 8, sumando activos junto a la empresa mixta Petroindependencia. Actualmente, Chevron refina 100.000 barriles diarios de crudo venezolano en su planta de Pascagoula (Misisipi) y planea añadir 50.000 barriles en su refinería de El Segundo, California. El aumento proyectado de producción venezolana es del 50% en los próximos 18 a 24 meses.
Por qué esto cambia el escenario
Chevron es la única petrolera estadounidense que no abandonó Venezuela tras las exigencias de control mayoritario del régimen venezolano en 2007. Ahora amplía su influencia mientras otras firmas como ConocoPhillips y ExxonMobil solo exploran. La relevancia de este movimiento para EE.UU. no es menor: el petróleo venezolano fluye de nuevo hacia un mercado que sostiene preocupaciones no solo económicas, sino estratégicas sobre control e influencia en la región.
Además, empresas estadounidenses como Valero ya compran volúmenes millonarios de crudo venezolano gracias a la nueva política que ha flexibilizado sanciones. Estas acciones no están libres de consecuencias para la soberanía energética y las relaciones internacionales de EE.UU., un tema que los discursos oficiales apenas tocan.
Qué viene después
Con Venezuela produciendo más de un millón de barriles diarios y participación creciente de Chevron, la presión sobre la política energética estadounidense aumentará. La dependencia parcial del crudo venezolano puede afectar la seguridad energética y limitar la capacidad de EE.UU. para sancionar efectivamente al régimen venezolano si la situación política decae.
Las negociaciones con otras petroleras y la reforma de la Ley de Hidrocarburos en Venezuela presagian una mayor apertura, pero también una reconfiguración compleja donde EE.UU. deberá balancear intereses económicos con la necesidad de presionar cambios reales en Caracas.
¿Están las autoridades estadounidenses conscientes del riesgo estratégico detrás del regreso del petróleo venezolano a sus refinerías o simplemente priorizan ganancias inmediatas?