Elecciones 2026: lo que nadie dice sobre el control del voto en Venezuela

¿Elecciones libres? La trampa que preparan para 2026

Un grupo clave de expertos electoralistas acaba de revelar la verdadera crisis que enfrenta el voto en Venezuela. Más que una elección, lo que está en juego es quién controla el árbitro: el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El juego sucio detrás del CNE

En un foro convocado por Alianza por Venezuela en Argentina, los especialistas exigieron un nuevo Estatuto Electoral Especial que regule solo la transición electoral. ¿La razón? Blindar la autonomía del CNE frente al influjo omnipresente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que hoy ejerce un bloqueo constante y manipula el sistema.

Exclusión masiva y votos en el extranjero: un agujero negro en el proceso

La actualización del registro electoral es un caos. Gabriela Hernández de la ONG Súmate denuncia que en 2024, más de 4 millones de venezolanos en el exterior quedaron marginados por trabas burocráticas. Es un silencio que afecta la participación y, en consecuencia, la legitimidad del resultado.

¿Observadores internacionales o tapadera?

Eduardo Repilloza, de Transparencia Electoral, aboga por abrir el proceso a la vigilancia global: UE, OEA, ONU y Centro Carter. Pero ya sabemos que la presencia internacional solo sirve si hay voluntad real del régimen de garantizar equidad, algo que hasta ahora ha sido letra muerta.

Libertades básicas, la condición que no cumplen

Griselda Colina de la Red Electoral Ciudadana advierte sobre otro terreno clave: la libertad de información y la censura mediática. Sin acceso a datos reales e imparciales, el voto se convierte en una formalidad vacía.

Derechos políticos y presos: el verdadero pulso de las elecciones

El consultor Luis Peche lo dice claro: no habrá elecciones competitivas mientras existan más de 500 presos políticos y se mantenga la exclusión de líderes claves como María Corina Machado. Sin reactivar los partidos intervenidos por la justicia, todo el proceso queda castrado.

¿Qué viene?

Este llamado de alerta no es un simple gesto, sino la hoja de ruta para evitar que 2026 sea otra fachada. Sin reformas reales, sin liberación política y sin confianza, las elecciones se transformarán en una nueva entrega de poder disfrazada de democracia.

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