Perú enjaulado: elecciones sin futuro ni cambio real
¿Importa la política en las elecciones peruanas de 2026?
El 12 de abril, Perú vuelve a votar en medio de un desastre político que ya no se oculta. Candidatos dispersos, partidos debilitados y una presidencia marcada por escándalos, cárceles y caídas prematuras. La pregunta no es quién ganará, sino por qué el sistema se mantiene en este ciclo de ruina.
35 candidatos y ninguna señal clara
Esta alta fragmentación no nace solo de la ambición electoral. Es consecuencia directa de un sistema diseñado para dividir. Reglas permisivas facilitan la aparición de partidos sin base real, pulverizando alternativas serias y consolidando la desconexión con la sociedad real.
Se suma el desastre territorial: la descentralización paradójicamente desconecta regiones y fortalece movimientos locales aislados. El resultado: plataformas nacionales sin influencia real ni cohesión social.
Crisis de representación y la ruptura social
Los partidos pierden legitimidad porque gobiernan mal y repiten las mismas recetas sin resultados. El espacio lo llenan candidaturas anti-establishment que explotan la frustración ciudadana, alimentadas por un sistema mediático que promueve personalismos por encima de programas.
La economía neoliberal, origen invisible del caos
Lejos de ser teoría aislada, el modelo económico neoliberal explica el desplome político. Al romper los vínculos entre partidos y bases sociales, difumina diferencias programáticas y genera confrontación constante. Los líderes de centro o izquierda que prometieron cambio llevaron adelante reformas que golpearon a sus propios votantes, erosionando la confianza.
La Constitución de 1993 y la continuidad del modelo económico han mantenido este ciclo. Lo que se traduce en un «todos son lo mismo» que destruye la política como vehículo de cambio.
Precarización institucional: ¿el precio del modelo?
El círculo vicioso está claro: la precarización social y política sostiene el modelo económico, alejando la economía de las consecuencias políticas. Esto impide una representación efectiva y refuerza la inestabilidad institucional.
¿Qué viene para Perú?
Si Keiko Fujimori llega a la presidencia, deberá enfrentar el legado tóxico de su padre con un sistema político institucionalmente precario. Si gana un opositor al modelo neoliberal, será bloqueado y desestimado por esa hegemonía económica y política que domina el país.
Perú no está solo ante una elección: está frente a una trampa estructural donde la política no cambia la economía y la economía asegura la perpetuidad del problema político. ¿Quién romperá este círculo?