Venezuela busca eliminar fiebre aftosa y abrir mercados internacionales: ¿qué ocultan?
Un paso silencioso que puede cambiar la economía venezolana
Venezuela firmó un plan operativo definitivo para erradicar la fiebre aftosa y conseguir la certificación internacional que permita exportar carne libre de esta enfermedad. El acuerdo une al Estado y productores después de años de intentos sin resultados contundentes.
¿Qué sucedió?
El Ministerio de Agricultura junto con el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y otras instituciones suscribieron un plan para iniciar un ciclo de vacunación masiva en 2026. La meta es obtener el reconocimiento mundial que abriría las puertas a mercados internacionales críticos para el sector ganadero.
Este acuerdo pone énfasis en controles estrictos de movilización y vigilancia epidemiológica, exigiendo disciplina absoluta al sector productivo y al Estado. El mensaje es claro: sin control riguroso, el objetivo no se lograría.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Tras 13 años sin presencia oficial del virus, Venezuela intenta dejar atrás la improductividad ganadera que ha limitado su economía rural por décadas. Obtener esta certificación no solo aumenta la competitividad de la carne venezolana; impacta directamente en la seguridad alimentaria y las divisas que puede generar el país.
Pero este esfuerzo también deja al descubierto la débil infraestructura sanitaria y la necesidad crítica de un compromiso verdadero del Estado y los productores, sin margen para fallas ni improvisaciones.
¿Qué viene después?
- El ciclo de vacunación arranca en mayo 2026, con un despliegue técnico que buscará cubrir todas las áreas rurales minuciosamente.
- Si el plan falla, el país seguiría excluido de mercados internacionales restrictivos, perdiendo fuente vital de ingresos.
- El éxito implicaría un avance en la restauración de la productividad agrícola y ganadera, un sector clave para la estabilidad económica y la reconexión con el comercio internacional.
¿Suficiente para convertir el campo venezolano en un sector competitivo o solo una promesa más bajo una agenda política que nadie está monitoreando de cerca?