El sueldo mínimo dejó a obreros agropecuarios en la indigencia
En Lara, trabajadores públicos del sector agropecuario atraviesan un colapso económico. Con salarios de apenas 130 bolívares, ni siquiera pueden pagar transporte, mucho menos cubrir alimentación o salud.
¿Qué pasó?
Obreros dependientes del Ministerio para la Agricultura y otros entes públicos explicaron que han perdido beneficios clave: seguro hospitalario, bonos por antigüedad y seguridad social. La contratación colectiva fue desmontada.
Wilmer Sequera, vocero gremial, calificó la situación como “crítica” y denunció que este sueldo «nos convirtió en mendigos». Según cifras locales, entre 800 y 1,000 empleados están afectados en el estado Lara.
¿Por qué esto cambia todo?
El desmantelamiento de derechos laborales básicos en un sector clave para la economía nacional pone en riesgo no solo la estabilidad social, sino también la producción agrícola esencial. El Estado no debería permitirse depender de una fuerza laboral con sueldos que la empobrecen.
¿Qué sigue?
La exigencia por un aumento sustancial para el 1 de mayo es urgente. Si no se corrige, la crisis laboral en el agro público seguirá agravándose. La producción, la seguridad alimentaria y la legitimidad institucional están en juego.