La emergencia real que no se quiere enfrentar en Táchira
Más de 200 familias aisladas y cuatro viviendas desalojadas por riesgo inminente en el municipio San Judas Tadeo. Pero no es solo una tragedia natural: es la muestra clara del fracaso institucional.
¿Qué está pasando?
Las lluvias intensas en las aldeas Veradales y Mata de Guineo mantienen incomunicadas a más de 300 personas, incluyendo niños y adultos mayores. La situación empeora: un cerro presenta grietas y deslizamientos continúan en áreas críticas.
Este escenario cambia todo
El alcalde admite que no hay recursos propios para atender la emergencia, solo un «situado constitucional» insuficiente. A esto se suma la falta de combustible, que paraliza operaciones de emergencia y maquinaria pesada necesaria.
¿Qué sigue después?
Se decretó estado de emergencia y alerta máxima por 30 días para intentar movilizar apoyo regional y nacional. Pero sin recursos y con familias que se niegan a evacuar, el riesgo se mantiene. Las lluvias continuarán según pronósticos oficiales.
Esto no es un desastre natural solo: es la consecuencia directa de una administración sin capacidad real para proteger a sus ciudadanos en crisis. ¿Cuántas emergencias más se necesitarán para que se reconozca esta realidad?