¿Puede Venezuela confiar en su nueva Fiscalía?
La Asamblea Nacional, bajo control oficialista, nombró a Larry Devoe como fiscal general en un proceso cuestionado y sin garantías de transparencia.
Magaly Vásquez, experta en derecho penal, alerta sobre la precariedad institucional que enfrenta el país.
Lo que está en juego
La designación de Devoe ocurrió sin criterios claros y con falta de pluralidad. ONG señalaron que ni siquiera cumple con los requisitos legales mínimos para el cargo. Esto no es un detalle menor, es un golpe directo a la independencia judicial.
Venezuela atraviesa una crisis donde las instituciones clave están subordinadas al oficialismo. La justicia, en particular, pierde toda autonomía en su función.
Las consecuencias olvidadas
El control del Ministerio Público por sectores afines al poder reduce las posibilidades de justicia imparcial. Esto afecta directamente la seguridad jurídica, la protección de derechos y la confianza en el Estado.
Además, deja sin peso real cualquier intento de aplicar leyes como la Ley de Amnistía, cuya efectividad queda en entredicho cuando la Fiscalía carece de independencia.
¿Qué viene ahora?
Sin una Fiscalía autónoma, los espacios para contrapesos y revisiones críticas desaparecen. Se impone una institucionalidad que refuerza el discurso oficial sin cuestionamientos.
Magaly Vásquez insiste en que solo con instituciones sólidas se podrá restablecer el Estado de derecho. Pero el escenario actual indica que la agenda política dominante prioriza el control antes que la legalidad.