Protestas a la baja, ¿pero qué está pasando realmente en Venezuela?
El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social acaba de presentar su informe anual de protestas en 2025. A simple vista, las cifras dicen que las manifestaciones disminuyeron un 58% en comparación con el año anterior. ¿Será señal de cambio? La respuesta sorprende.
Un descenso que oculta mucho más
Esta drástica caída no refleja mejoras en condiciones sociales ni nuevas garantías de derechos. Detrás del dato hay un cierre sistemático del espacio cívico, criminalización a la protesta y un uso creciente del miedo para controlar a la sociedad. Es decir, menos protestas visibles no significa menos descontento.
Las demandas que no cesan
La principal razón que empuja a la gente a salir a las calles sigue siendo la exigencia de derechos políticos. Hubo 648 manifestaciones reclamando participación y cuestionando la legitimidad de los procesos electorales, que están marcados por restricciones y detenciones arbitrarias.
Otro dato clave: las mujeres estuvieron detrás del 95% de las protestas, consolidando su rol protagonista en el pulso social.
¿Dónde se declara la tensión social más fuerte?
Los estados con más protestas fueron Anzoátegui, Táchira y Distrito Capital, con cientos de manifestaciones cada uno. Estos focos revelan que la conflictividad social persiste fuerte en regiones estratégicas, con al menos 55 protestas reprimidas durante el año.
La represión sigue siendo uno de los mecanismos usados para contener la disidencia, violando estándares internacionales de derechos humanos.
Lo que se avecina: ¿un nuevo ciclo de tensión?
El informe no solo mira atrás, también lanza una mirada hacia 2026, adelantando posibles escenarios de conflictividad social y la respuesta estatal ante las crecientes demandas ciudadanas en un contexto de transición.
Una pregunta queda en el aire: ¿logrará la sociedad venezolana romper las barreras del miedo o seguirá la sombra de la represión endureciendo el control?