La dictadura no perdona: cuando el ‘por ahora’ se vuelve ‘aún’ sin salida

Mentira peligrosa: ‘si no te metes, no te pasa nada’ en dictadura

Cuando el Estado de derecho colapsa, nadie está a salvo. El poder se convierte en un monstruo impredecible que no discrimina. Así lo refleja la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo y su película Aún es de noche en Caracas, un retrato brutal de la caída de Venezuela.

¿Qué ocurrió?

La protagonista, Adelaida Falcón, vive el duelo por su madre en medio de una ciudad sometida a la violencia represiva y los colectivos armados. La pérdida personal se funde con la pérdida de todo un país. Quienes creían que permanecer al margen era seguro, ven que la represión destruye más que cuerpos: arrasa identidades y hereda miedo.

¿Por qué esto cambia el escenario?

La película desmonta la falsa idea de que la dictadura solo golpea a los involucrados. Muestra que la supresión de derechos desata corrupción, violencia y una fractura social imparable. Los verdugos y las víctimas conviven y se confunden. El drama no es solo individual, es el síntoma de un país en ruinas, sin futuro, aferrado a un «aún» que es resignación y derrota después de treinta años de desgaste.

¿Qué viene después?

No se trata solo de contar una historia. La tragedia venezolana evidencia cómo un Estado fallido devora todo a su paso: memoria, legalidad, seguridad y esperanza. Adaptarse o huir es la única salida. El dilema está planteado para quienes aún creen en el orden y la libertad. Esta película, disponible en Netflix, obliga a confrontarlo.

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