Marcha por salarios en Caracas: el gobierno la detiene en seco
Este jueves, los trabajadores salieron a las calles desde Plaza Venezuela para exigir un aumento de salarios y pensiones. En medio del peor deterioro del poder adquisitivo en años, la protesta buscaba llegar al Palacio de Miraflores.
Pero a las 11:32 am, un piquete policial bloqueó la ruta hacia la avenida México. Los manifestantes tuvieron que desviarse a la avenida Bolívar. En paralelo, fuerzas antimotines impidieron el paso en La Candelaria y en la avenida Universidad, con la clara intención de frenar la movilización.
Los efectivos ingresaron a la marcha para intimidar y dispersar, mientras los participantes subdivididos aun así intentaban avanzar con fuerza hacia el centro del poder.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El régimen responde con recursos represivos a una protesta por salarios que refleja una crisis económica real y creciente. El salario mínimo está congelado desde marzo de 2022, representando apenas 27 centavos de dólar al mes. La reciente promesa de un aumento a partir del 1° de mayo es vaga y no calma el descontento.
Esto evidencia que el gobierno prefiere proteger su narrativa y control antes que abordar las demandas laborales formales y detener la escalada de tensión social.
¿Qué sigue?
- Más movilizaciones en las calles por demandas económicas insatisfechas.
- Persistirá la represión para evitar que las protestas lleguen al epicentro del poder.
- El malestar, lejos de disiparse, podría profundizarse si no hay ajustes reales en salarios y respeto a los gremios.
El control policial es un indicio claro: la estabilidad política sigue sobre la economía y los derechos laborales. Una ecuación que podría complicar aún más el panorama.