Escándalo en Citgo: Dinero público pagó boda y nadie responde

Un audio que destroza la imagen de la oposición

Horacio Medina, presidente de la junta ad hoc de Pdvsa, admite en una grabación que fondos de la Fundación Simón Bolívar de Citgo —destinados a la salud y ayuda humanitaria de venezolanos vulnerables— fueron desviados para gastos personales. Entre ellos, una boda privada ligada al exembajador Orlando Viera Blanco.

¿Qué significa esto para Venezuela?

No es solo un error aislado. Es una muestra clara de la impunidad que domina la administración de activos nacionales, incluso fuera del país. Trabajadores que dedicaron su vida al sector petrolero murieron sin recibir indemnizaciones. Mientras tanto, alguien usó el dinero público para fiestas en el exilio.

¿Devolver el dinero borra la responsabilidad?

Medina asegura que el dinero fue devuelto tras un reclamo. Eso no disculpa ni quita la gravedad.

Usar fondos públicos para gastos privados, aunque sea temporal, es una traición inaceptable. Y peor aún, Medina lo relata con total indiferencia, sin un ápice de vergüenza.

¿Qué queda de la oposición venezolana?

La figura que representaba la lucha democrática en el exterior podría estar manchada por corrupción interna. Este episodio demuestra que, para algunos, el discurso era solo un vehículo para beneficios personales.

El verdadero costo lo pagan los ciudadanos en el país y en el exilio.

¿Qué exigencias deben imponerse?

  • Transparencia absoluta en la administración de recursos venezolanos en el exterior.
  • Mecanismos internacionales de supervisión con condiciones vinculantes.
  • Cero amnistía económica para quienes dilapidaron fondos públicos.

La justicia estadounidense avanza con la ley RICO, pero lo judicial debe complementarse con la política y el control ciudadano.

¿Puede Venezuela salir de este ciclo de impunidad?

El cinismo es el lujo de quienes no tienen nada que perder. La vigilancia constante, el periodismo independiente y la presión legal son indispensables para evitar que los mismos actores vuelvan a las andadas.

Quienes administraron Citgo y la Fundación no son casos aislados; representan un sistema que debe cambiar para que no todo sea en vano.

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