El Poder Popular: ¿verdadera democracia o imposición de un modelo?
Este jueves, la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, encabezó una masiva movilización para celebrar los 20 años de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales.
Sencillo: se presenta como un ejercicio de «democracia directa y protagónica», sustentado en «comunas y movimientos sociales» que, según Meléndez, representan la base del sistema político venezolano.
La realidad que no escuchan
Este discurso oficial oculta el efecto real: la consolidación de estructuras paralelas que erosionan la representatividad tradicional, mientras sectores políticos aprovechan ese marco para imponer una agenda que limita la verdadera participación ciudadana y centraliza el poder.
La llamada «unidad perfecta» entre movimientos sociales y Comunas no es una espontaneidad ciudadana, sino parte de un diseño político que condiciona la legitimidad a quienes avalan al Alto Mando Político.
¿Y ahora qué?
Meléndez también confirmó la convocatoria para movilizaciones entre el 19 de abril y el 1 de mayo, que buscan presionar por el levantamiento de sanciones internacionales.
Pero lo que no se dice es que estas acciones refuerzan un discurso que usa la presión externa para justificar la falta de cambios internos, mientras las consecuencias económicas y sociales derivadas de la estructura de poder basada en comunas siguen avanzando sin control.
La pregunta que queda es clara: ¿estamos frente a un modelo genuino de democracia directa, o ante un sistema diseñado para perpetuar cierto control político bajo la apariencia de participación popular?