Venezuela 250 años después de Adam Smith: ¿Planeta pobreza o renacer económico?

Venezuela ignoró 250 años de sabiduría económica y hoy paga las consecuencias

En 1776, mientras nacía Estados Unidos, Adam Smith publicaba «La riqueza de las naciones», un libro que cambió para siempre el entendimiento del trabajo y la economía. Todos sus conceptos clave han sido ignorados por el Estado venezolano desde 1999, con resultados devastadores.

¿Qué pasó realmente?

Smith dejó claro que la verdadera riqueza nace del trabajo productivo, no de acumular metales preciosos ni siquiera de poseer recursos naturales. Noruega, rica en petróleo, lo demuestra frente a una Venezuela empobrecida con su mina petrolera. Además, alertó sobre la diferencia entre riqueza del Estado y la de sus ciudadanos: un país no puede prosperar si la mayoría está en la pobreza.

Sobre las instituciones, Smith estableció tres deberes esenciales del Estado: proteger a los ciudadanos, garantizar seguridad jurídica y mantener infraestructuras públicas. Sin esto, el comercio y la inversión no prosperan. Precisamente lo que destruyó el socialismo venezolano.

¿Por qué Venezuela está en ruinas?

Desde 1999 se impuso una agenda política que desmontó estas bases. El Estado se hipertrofiaba mientras sus instituciones eran colonizadas y cooptadas para servir intereses ilegales, ignorando la seguridad jurídica y destruyendo la confianza necesaria para la economía.

El trabajo productivo fue sustituido por un capitalismo de enchufados y prácticas empresariales egoístas que expolian al Estado en lugar de generar valor social. Lo que Adam Smith llamó «selfinterest» quedó arrasado por un «selfishness» voraz y sin responsabilidad.

La Constitución de 1999 sirvió como fachada para legitimar esta regresión. El sistema judicial fue colonizado, eliminando imparcialidad y seguridad, y la Fuerza Armada Nacional quedó subordinada a la voluntad política, desmontando el equilibrio institucional.

¿Qué viene y qué falta por hacer?

Revertir este desastre no es solo posible, es urgente. Sin libertad económica real, justicia independiente y protección institucional, no habrá inversión ni recuperación. La Asamblea Nacional enfrenta una prueba decisiva: elegir un Fiscal General comprometido con Venezuela y dar paso a una transición limpia y legal.

La oportunidad está ahí. Ignorar esta encrucijada solo será continuar un ciclo de pobreza y autoritarismo disfrazado. La riqueza para las naciones, enseñó Smith, empieza por respetar el trabajo productivo y las instituciones. ¿Está Venezuela lista para recuperar el camino perdido?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba