La traición que silencian: cómo entregaron Venezuela y desmantelan el régimen

La traición que no vas a leer en los medios oficiales

En Venezuela ocurrió algo más grave que corrupción: una traición sistemática a la soberanía y a la propia patria. No es solo una palabra moral, es un delito contra la seguridad nacional. Eso es lo que viene ocurriendo desde hace más de 20 años.

¿Qué pasó?

El chavismo-madurismo entregó nuestro país a potencias extranjeras: Rusia, China, Irán, Cuba. No solo se apropiaron de nuestras riquezas, sino que se infiltraron en decisiones clave, desde seguridad hasta identificación civil. Lo que queda de Venezuela ya no está bajo control pleno de sus autoridades.

Además, territorios nacionales de valor estratégico están divididos y usados para intereses foráneos. El Estado ha facilitado la presencia activa de grupos ligados al terrorismo como Hamás, Hezbolá y disidentes de las FARC, que operan sin límites. La complicidad incluye a las Fuerzas Armadas, piezas clave en esta traición.

¿Qué significa para el futuro?

Esta entrega política y territorial ha destruido instituciones, legalidad y el medioambiente (ejemplo: Arco Minero). Ya no es solo un asunto de criminalidad, sino de seguridad nacional y pérdida irreversible de nuestra soberanía.

Por si fuera poco, la traición se amplía al interior del régimen. Líderes que alguna vez fueron símbolo de resistencia ahora siguen órdenes contrarias a sus supuestas convicciones. El poder se descompone desde adentro, evidenciando un desmantelamiento calculado con la orden de enterrar cualquier vestigio de la llamada “revolución”.

¿Qué viene?

La desconfianza entre las élites maduristas del “delcysmo” está en su punto máximo. Figuras como Cabello, Padrino y otros ya saben que sus días en el poder están contados, y que la traición seguirá abriéndose paso. La dejación del país a manos extranjeras y la ruptura interna auguran un cambio de escenario inevitable.

Lo que no cuentan es que esta traición reiterada ha condenado a Venezuela a una crisis más profunda, donde reconstruir el Estado y la legalidad será un desafío colosal. El costo real de estas entregas apenas comienza a verse.

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