Casi 200 militares presos para mantener la sumisión de la FAN
El teniente coronel Igbert José Marín Chaparro es solo uno entre casi 200 militares que permanecen encarcelados en Venezuela, no por justicia, sino por razones políticas. Esta cifra representa más de un tercio de los presos políticos actuales y revela una estrategia deliberada de control sobre la Fuerza Armada Nacional (FAN).
Prisión perpetua como herramienta estratégica
Ni la Ley de Amnistía ni las consignas de reconciliación son aplicadas con justicia. La realidad es que casi dos centenares de oficiales, desde generales a sargentos, cumplen largas condenas, muchas con juicios cuestionables o penas ya cumplidas que no se respetan. Además, 215 civiles vinculados a ellos también están detenidos.
Esta no es una purga cualquiera. Es un sistema de sometimiento institucional que bloquea la salida de estos militares. Multiplícense los procesos, los traslados, las acusaciones adicionales y la justicia que nunca llega para que estos oficiales nunca recuperen su libertad plena.
Un precedente sin comparación en la historia reciente
En más de 200 años de historia republicana, nunca se ha visto un número tan alto de militares presos simultáneamente por motivos políticos, en tiempos de supuesta paz. El caso más cercano fue el golpe de 1992, que dejó 133 detenidos, pero estos fueron combatientes capturados en medio de un levantamiento y liberados en dos años. Ahora, casi 200 oficiales permanecen encarcelados sin que la justicia avance.
¿Por qué este detalle es crucial?
Este castigo perpetuo revela la gravedad del control que ejerce el régimen sobre la FAN: no se trata solo de reprimir sino de perpetuar una obediencia forzada que limita cualquier amenaza interna. La escalada de procesos abiertos evita que se interprete como amnistía o liberación, generando una cárcel política interminable.
La amenaza real no es solo la privación de libertades individuales. Es que este mecanismo mantiene fracturada la institucionalidad militar y, por extensión, deteriora la seguridad nacional y el equilibrio del poder en Venezuela.
¿Qué sigue?
- El régimen seguirá usando la prisión como herramienta para mantener la FAN bajo su control absoluto.
- Mientras crezca la impunidad y se prolongue la justicia selectiva, la estabilidad institucional y la convivencia democrática estarán en riesgo.
- El silencio y la indiferencia ante esto solo fortalecen un modelo que sacrifica la seguridad del país por un control político totalitario.
Esta realidad no es un simple dato, sino una advertencia clara: detrás del encarcelamiento masivo de militares está en juego el futuro de las fuerzas armadas y del propio Estado venezolano.