Trump se declara líder en Venezuela y expone nuevo juego de poder petrolero
Donald Trump aseguró que es el político más popular en Venezuela, superando incluso a Nicolás Maduro, en medio de un esquema energético inédito entre Washington y Caracas.
En una rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump afirmó: «En las encuestas estoy más alto que nadie en Venezuela» y, sin rodeos, vinculó esa popularidad con el reciente cambio político tras la captura de Maduro. Incluso insinuó una posible candidatura presidencial venezolana: «Me voy a postular a la presidencia».
Lo que realmente transforma el escenario es el acuerdo energético que Trump defendió con vehemencia. Explicó que más de 100 millones de barriles de crudo venezolano están ahora en Houston, bajo supervisión estadounidense.
Según Trump, esos volúmenes petroleros permiten financiar el nuevo gobierno y las operaciones que sacaron a Maduro del poder. «Ese petróleo pagó, de sobras, por esa guerra», sentenció.
¿Un cambio real o una nueva dependencia?
El anuncio revela un giro estratégico: en lugar de sanciones totales, Washington opta por un control directo sobre el principal recurso venezolano, condicionando la recuperación económica y política del país a su supervisión.
El nuevo gobierno de Delcy Rodríguez, respaldado por esta dinámica, abre su sector hidrocarburos a capital extranjero, alineándose con la agenda estadounidense que busca estabilizar y reactivar la industria bajo sus términos.
¿Qué implica esto para Venezuela y la región?
- Un cambio en la soberanía real sobre el petróleo venezolano.
- Un modelo de intervención económico-política más sofisticado y silencioso.
- Instrumentalización del recurso energético para influir en la reconfiguración del poder local.
¿Estamos frente a una recuperación legítima o a un nuevo control encubierto que condiciona el futuro político de Venezuela?