El regreso venezolano depende de un cambio real, no promesas vacías
Un 44,5% de los más de 9 millones de venezolanos en el exterior considera volver solo si la seguridad y la situación económica mejoran de forma tangible.
Así lo revela un estudio del Observatorio de la Diáspora Venezolana. No es una decisión inmediata, sino una intención condicionada a un cambio estructural profundo.
Seguridad: el gran olvidado en el discurso oficial
La seguridad no es sólo evitar violencia personal. Incluye garantías legales e institucionales: no ser objeto de persecución política, tener derechos protegidos y el respeto absoluto al estado de derecho.
Sin estas garantías básicas, el retorno es imposible. El mensaje es claro: el modelo político vigente debe transformarse para que haya democracia real, libertades auténticas y justicia efectiva.
¿Por qué este estudio derriba discursos complacientes?
- El alto nivel de integración en países de acogida hace que muchos venezolanos construyan un futuro fuera.
- Millones ya forman familias, sus vínculos con Venezuela se debilitan.
- Condiciones como empleo, vivienda y educación siguen siendo un obstáculo permanente.
Esto desmonta cualquier narrativa oficial que minimice la crisis migratoria o que presente el retorno como una realidad próxima sin cambios profundos.
¿Qué viene ahora?
Mientras el Poder mantenga las estructuras que generan inseguridad y control político, el éxodo continuará. El interés de la diáspora en participar en la reconstrucción existe, pero no puede confundirse con un regreso masivo sin garantías.
Van a seguir emigrando quienes buscan oportunidades y protección. Y quienes quedan, esperan un verdadero cambio que la agenda oficial no parece dispuesta a aceptar.