La autocracia que está frenando la economía real de México

La estabilidad económica oculta una crisis institucional

Durante años, México mantuvo una macroeconomía aparentemente estable pese al avance implacable de la centralización política. Inflación moderada, déficit controlado y mercados poco inquietos crearon una falsa sensación: que el país podía avanzar hacia un autoritarismo sin pagar el precio económico. Esa narrativa ya no aguanta.

El poder absoluto como freno al crecimiento

Andrés Manuel López Obrador inició un movimiento para concentrar el poder, debilitando contrapesos, desmantelando instituciones autónomas y alterando el equilibrio del Estado con reformas constitucionales en 2024 que consolidaron el control del Ejecutivo, especialmente sobre el Poder Judicial.

Sin embargo, la economía no respondió a esta concentración con mayor dinamismo. El crecimiento del PIB bajo AMLO y su sucesora Claudia Sheinbaum está por debajo de vectores históricos y de otros emergentes. La debilidad en inversión, incertidumbre en política económica y productividad en declive son síntomas claros de un problema estructural, no solo un bache coyuntural.

¿En qué gastan y por qué importa?

En lugar de fortalecer áreas claves como salud o educación, el gasto público se ha desviado a programas sociales insostenibles y proyectos emblemáticos con retornos cuestionables y sobrecostos: Dos Bocas, Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles. En una economía de bajo crecimiento, esta estrategia es contraproducente y evidencia mala administración fiscal.

Inversión privada maniatada

Sheinbaum ha tratado de promover inversión privada en infraestructura y energía, pero chocan con el control absoluto del Estado y la falta de certeza jurídica. La discrecionalidad regulatoria y la debilidad institucional han limitado la entrada de capital privado, un hecho palpable en el sector energético donde las restricciones aumentan.

El verdadero riesgo: deterioro institucional y seguridad

El Estado de Derecho se desploma. Los grupos criminales expanden su influencia territorial y económica, capturan autoridades locales y generan un entorno hostil para cualquier actividad económica seria. El costo oculto: mayores riesgos, pérdida de confianza y un Estado debilitado.

Esto trasciende México. Estados Unidos ya observa con preocupación la inseguridad, el tráfico de fentanilo y la corrupción, vinculando estos problemas con la política comercial y la cooperación bilateral. Reglas más estrictas y vigilancia crecerán, afectando directamente la economía mexicana.

El tablero político se mueve

La derrota de Sheinbaum en la reforma electoral de marzo muestra grietas en la aparentemente sólida mayoría de Morena. La fragmentación del bloque gobernante indica que la gobernabilidad efectiva se complica y que la disciplina partidista empieza a fallar. Este quiebre es apenas el inicio de una nueva dinámica política.

¿Qué sigue?

México está en un punto de inflexión. La integración con EE. UU. y fortalezas estructurales aún juegan a favor, pero la receta actual no sostiene más crecimiento ni inversión real. La autocracia oculta bajo la macroeconomía estable empieza a pasar factura. La pregunta es clara: ¿optará México por restaurar instituciones y Estado de Derecho o seguirá pagando el costo económico de la concentración de poder?

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