¿Por qué pedir perdón a quienes destruyeron Venezuela es una traición a las víctimas?
¿Qué significa perdonar cuando la verdad está en juego?
El perdón es una decisión consciente de liberar resentimientos hacia quien causó daño. Pero en Venezuela, ¿quién puede realmente perdonar después de lo vivido?
El problema del discurso oficial
Delcy Rodríguez insiste en que «nosotros perdonamos a los que nos ofenden y que también seamos perdonados». Pero aquí no hablamos de ofensas, hablamos de crímenes contra la nación, contra familias, contra la justicia y el futuro. No hay nada que perdonar cuando denunciar verdades es un deber.
Venezuela: un país en deuda con sus víctimas
- ¿Alguien que perdió un familiar por represión, encarcelamiento o desaparición forzada estará listo para perdonar?
- ¿Quién olvidará a la familia despojada de sus bienes por expolio estatal o militar?
- ¿Los migrantes que hoy viven en la miseria en el exterior perdonan la destrucción que los expulsó?
- ¿Hubo algún educador o trabajador público que no sienta que perdonar es un insulto tras años de salarios paupérrimos y desmantelamiento del país?
- ¿Y qué decir de los jubilados cuyo subsistencia depende de migajas, o de los enfermos condenados al abandono sanitario mientras la cúpula acumula oro y riquezas?
- ¿Se puede perdonar cuando la educación colapsa, las escuelas cierran y los colegios solo funcionan a medias?
- ¿Perdonar a quienes arruinaron servicios básicos como agua, electricidad, gasolina, medicinas y alimentación?
- ¿Cómo perdonar un robo de miles de millones de dólares cuyo destino aún se ignora?
Esto no es un llamado a odio, es una exigencia de justicia
Rechazar el perdón bajo estas circunstancias no es un acto de odio, sino de consciencia. La memoria no se negocia. La paz interior nace de la verdad, no de la mentira cómoda que invita a olvidar el daño.
¿Qué viene después?
Cuando la cúpula abandone el poder, no habrá calle ni pueblo donde puedan caminar sin enfrentar el reclamo de sus víctimas. Perdón y olvido no caben si queremos reconstruir un país.
Delcy Rodríguez y sus cómplices deberían preguntarse: ¿están listos para enfrentar un proceso de justicia que este pueblo exige? La respuesta definirá el futuro de Venezuela.