México al borde del colapso: ONU alerta aumento récord de desapariciones y fallas estatales

México concentra el mayor número de desapariciones forzadas en el mundo

El Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas revela que México acumula 819 acciones urgentes, cifra que representa el 38% del total global desde 2012, y que solo en los últimos cinco meses registró 40 nuevas solicitudes, un crecimiento alarmante que no tiene comparación en ningún otro país.

Las fallas del Estado son parte del problema, no la solución

Lejos de mejorar, las respuestas oficiales siguen siendo insuficientes. La ONU documenta demoras en investigaciones clave, falta de planes integrales y omisión en proteger a víctimas y familiares. Casos de represalias contra quienes denuncian incluso agravan la crisis. ¿Por qué el Estado mexicano sigue sin garantizar seguridad y justicia?

Un posible avance que puede convertirse en un réquiem para la soberanía

La gravedad de la situación empuja a la comunidad internacional a contemplar activar el artículo 34 de la Convención, que abriría una investigación internacional sobre desapariciones forzadas en México. Esta medida implicaría una señal clara: el Estado mexicano no controla ni respeta sus propias instituciones.

Los estados más afectados: foco rojo en migración, crimen y corrupción

  • Chiapas: desapariciones colectivas de migrantes, un problema humanitario que el Estado no frena.
  • Jalisco: presunta participación de agentes estatales en detenciones violentas.
  • Sinaloa: colusión entre grupos criminales y autoridades.
  • Baja California, Tamaulipas y Guanajuato: casos de años sin avances.

La emergencia no es pasajera. Más del 65% de las víctimas son hombres o niños, y un 18% menores de edad, incluyendo quienes buscan a sus desaparecidos.

¿Qué viene?

Si el Estado no mejora su estructura de búsqueda y protección, México se arriesga a perder aún más control sobre el problema, aumentar la violencia y enfrentar una intervención internacional que cuestionaría severamente su autoridad y legitimidad. Esta crisis silenciosa es un síntoma de un Estado en quiebra institucional.

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