Iglesia renueva poder y compromisos en misa clave que el poder secular ignora

Misa Crismal: ritual que fortalece el poder de la Iglesia lejos de los focos mediáticos

Este Martes Santo, en Coro y Barcelona, la Iglesia celebró una de las liturgias más decisivas para el control institucional: la Misa Crismal. Allí, 28 sacerdotes y sus vicarios de Coro, así como el clero de Barcelona, renovaron sus votos y recibieron la bendición de los aceites sagrados. Pero esta ceremonia tiene un propósito más profundo que la simple tradición religiosa.

El verdadero alcance que casi no se menciona

El Arzobispo de Coro, Monseñor Víctor Hugo Basabe, y el Obispo de Barcelona, Monseñor Jorge Aníbal Quintero, usaron el evento para reafirmar el papel del clero como eje central de influencia social y moral, recordando que los sacerdotes son “portadores del mensaje de salvación” y deben atraer nuevos consagrados y laicos comprometidos con la evangelización.

Esta misa es mucho más que una ceremonia: es un rearmado institucional. El clero renueva no sólo su fe, sino su compromiso de mantener vigentes sus redes de poder y control ideológico en sectores populares, como Tronconal III de Barcelona, donde se realizó otra misa simultánea en un espacio público.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Mientras la agenda política dominante insiste en relativizar el papel de las instituciones tradicionales, estas liturgias muestran que la Iglesia sigue fortaleciendo su influencia, incluso en comunidades donde se supone que deberían imponerse otras narrativas sociales y políticas. La renovación de votos sacerdotales no es solo un acto de fe, es un mensaje claro de continuidad y consolidación del poder eclesiástico.

Lo que se viene: un clero activo y presente en la disputa política y social

Con este tipo de ceremonias, la Iglesia demuestra que seguirá siendo actor clave, especialmente en zonas populares y de alta conflictividad social. La consolidación de nuevos seminaristas y la fidelización de la feligresía anticipan un clero activo, con capacidad para influir en debates sobre moral, educación y seguridad, en un país donde esas esferas son cruciales para cualquier proyecto de gobernabilidad.

¿Estamos frente a una estrategia institucional que busca recuperar espacios perdidos? El apenas visible pero poderoso despliegue en las liturgias como la Misa Crismal podría ser la clave para entender cómo el poder religioso sigue siendo una fuerza que el discurso oficial prefiere no confrontar.

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